jueves, 28 de junio de 2007
A propósito del día del orgullo gay, dice un grupo “lésbico-feminista” en la revista "Arte Alternativo. Proyectando Cultura":
"La heteronormatividad demuestra ser una política opresiva que, como garantía de su eficacia, nunca es formulada explícitamente, presentándose como ‘natural’ y también como universal y normal".
"También se marca que las prácticas sexuales ideales y correctas sean las heterosexuales, coitocéntricas y monógamas. Todo esto va a influir en la forma en que experimentamos nuestro cuerpo, y en que entendamos nuestras identidades como esenciales y excluyentes".
"La heteronormatividad demuestra ser una política opresiva que, como garantía de su eficacia, nunca es formulada explícitamente, presentándose como ‘natural’ y también como universal y normal".
"También se marca que las prácticas sexuales ideales y correctas sean las heterosexuales, coitocéntricas y monógamas. Todo esto va a influir en la forma en que experimentamos nuestro cuerpo, y en que entendamos nuestras identidades como esenciales y excluyentes".
¡Tomá!
Reflexionan agudamente Loli y Lolo:
Lolo: Era una pavada lo que te quería contar, en realidad
Loli: y qué era?
Lolo: cuando me prestaste la mochila, te acordás que la revisaste a ver si no había nada embarazoso? Pues no revisaste bien, jajaja.
Loli: y qué había?
Lolo: Había un sobrecito de prime. Usado, claro
Loli: Ay, qué embarazoso! O mejor dicho, antiembarazoso!
Lolo: bueno, era esa pavada nomás
Loli: Al final vos querés producir una invisibilización de la libertad y el deseo sin objetivos coitales reproductivos y te resulta simbólicamente tabú el hallazgo o mención de elementos pro-sexuales anticonceptivos
Lolo: Sí, soy un asco
Loli: Te juro que posteo el verso ese, para imitar a las trolas que quieren manosearse en público
Lolo: Postealo. Pero no seas mala con las trolitas del desierto. Ellas viven su sexualidad de una forma reprimida por la heteronormatividad y el coitocentrismo patagónico. Debés entender que es más grave que en otros lugares. Por el viento, digo
Loli: Sí. Pobres. Pero no son las que peor están. En los lugares en que hace calor el fuerte catolicismo reinante desde la época de las colonias oculta la diversidad y reviste el carácter social de mandato matrimonial y de normalidad heterosexual, restringiendo la expresión del deseo y la propia expresión sexual al mero acto secular de la preservación de la especie.
Lolo: Y las negras explotan en llamas. Internamente, es claro. Implosionan por los deseos reprimidos. De ahí la histeria de conversión.
Loli: Claro. Y la necesidad de encontrar encarnaciones fálicas especialmente desmesuradas para satisfacer al menos simbólicamente y con producción de sentido lo que desde el aspecto sensitivo es insatisfecho.
Lolo: Deberías escribir un tratado. Igual no sé si buscan significantes fálicos. Es una duda que tengo.
Loli: Pero sí. Los ves en todas partes: lápices de labios, el capot de un auto (¿?), obeliscos, chicles jirafa, botella de coca cola de dos litros y cuarto, todo lo que contribuya a mantener el statu quo falocéntrico invisibilizador de otras posibilidades de placer no heterosexuales.
Lolo: Yo sabía que por algo no me gustaba ir al Caribe. Ahora lo entiendo. Y lo del capot es tan cierto como el coitocentrismo que nos domina.
Loli: ¡Hay tantas cosas! ¡en todas partes están! Y me olvidaba: la palanca de cambios!!!
Lolo: Me generás represiones con tus listados
Loli: ¿Nunca manejarás?
Lolo: Creo que esa es la razón por la cual todavía no aprendí a manejar (shame on you, Lolo!). Eso y el capot, obvio
Loli: Y el acto de meter la llave en la cerradura, tanto en la puerta como después, para el arranque propiamente dicho...
Lolo: Qué temor. Me voy con las trolitas del desierto. Está decidido.
Loli: El problema es que para hacerte lesbiana (como les encanta decir a ellas) primero te vas a tener que operar y convertir en mujer.
Lolo: ¡ah, qué contrariedad...
Loli: Solicitar cambio de nombre, también: "Lola"
Lolo: No me voy con las trolitas. Está decidido.
Reflexionan agudamente Loli y Lolo:
Lolo: Era una pavada lo que te quería contar, en realidad
Loli: y qué era?
Lolo: cuando me prestaste la mochila, te acordás que la revisaste a ver si no había nada embarazoso? Pues no revisaste bien, jajaja.
Loli: y qué había?
Lolo: Había un sobrecito de prime. Usado, claro
Loli: Ay, qué embarazoso! O mejor dicho, antiembarazoso!
Lolo: bueno, era esa pavada nomás
Loli: Al final vos querés producir una invisibilización de la libertad y el deseo sin objetivos coitales reproductivos y te resulta simbólicamente tabú el hallazgo o mención de elementos pro-sexuales anticonceptivos
Lolo: Sí, soy un asco
Loli: Te juro que posteo el verso ese, para imitar a las trolas que quieren manosearse en público
Lolo: Postealo. Pero no seas mala con las trolitas del desierto. Ellas viven su sexualidad de una forma reprimida por la heteronormatividad y el coitocentrismo patagónico. Debés entender que es más grave que en otros lugares. Por el viento, digo
Loli: Sí. Pobres. Pero no son las que peor están. En los lugares en que hace calor el fuerte catolicismo reinante desde la época de las colonias oculta la diversidad y reviste el carácter social de mandato matrimonial y de normalidad heterosexual, restringiendo la expresión del deseo y la propia expresión sexual al mero acto secular de la preservación de la especie.
Lolo: Y las negras explotan en llamas. Internamente, es claro. Implosionan por los deseos reprimidos. De ahí la histeria de conversión.
Loli: Claro. Y la necesidad de encontrar encarnaciones fálicas especialmente desmesuradas para satisfacer al menos simbólicamente y con producción de sentido lo que desde el aspecto sensitivo es insatisfecho.
Lolo: Deberías escribir un tratado. Igual no sé si buscan significantes fálicos. Es una duda que tengo.
Loli: Pero sí. Los ves en todas partes: lápices de labios, el capot de un auto (¿?), obeliscos, chicles jirafa, botella de coca cola de dos litros y cuarto, todo lo que contribuya a mantener el statu quo falocéntrico invisibilizador de otras posibilidades de placer no heterosexuales.
Lolo: Yo sabía que por algo no me gustaba ir al Caribe. Ahora lo entiendo. Y lo del capot es tan cierto como el coitocentrismo que nos domina.
Loli: ¡Hay tantas cosas! ¡en todas partes están! Y me olvidaba: la palanca de cambios!!!
Lolo: Me generás represiones con tus listados
Loli: ¿Nunca manejarás?
Lolo: Creo que esa es la razón por la cual todavía no aprendí a manejar (shame on you, Lolo!). Eso y el capot, obvio
Loli: Y el acto de meter la llave en la cerradura, tanto en la puerta como después, para el arranque propiamente dicho...
Lolo: Qué temor. Me voy con las trolitas del desierto. Está decidido.
Loli: El problema es que para hacerte lesbiana (como les encanta decir a ellas) primero te vas a tener que operar y convertir en mujer.
Lolo: ¡ah, qué contrariedad...
Loli: Solicitar cambio de nombre, también: "Lola"
Lolo: No me voy con las trolitas. Está decidido.
Etiquetas: sociedad
publicado por LARITEN
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